La Evaluación Global de Mercurio 2013, publicada por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente revela que desde el 2005 se han duplicado las emisiones de mercurio en el mundo. Este hecho está relacionado con el alza del precio del oro y su incentivo para la mayor producción del mineral.
El mercurio representa una amenaza a la salud y al medio ambiente por la alta toxicidad de esta sustancia, que se evapora fácilmente y puede permanecer por años en la atmósfera. Cuando se libera en el aire, éste lo transporta y se deposita en todas partes. El mercurio se acumula en los sedimentos de lagos, donde se transforma en su forma orgánica más tóxica, el mercurio de metilo, que se puede acumular en el tejido de los peces.
Los efectos nocivos del mercurio están científicamente corroborados y entre ellos figuran graves daños neurológicos, además de causar deformación fetal cuando la víctima de la intoxicación es una mujer embarazada.
El mercurio se adhiere al cabello, la piel y la ropa durante días, lo que hace que el nivel de exposición sea muy elevado.
Por esto es que esta semana, en Ginebra, se negocia un tratado internacional que busca reducir y, finalmente, eliminar el uso del mercurio. Se espera que surja un texto definitivo que debe ser aprobado por los estados a finales de año en Japón. Con ello se pretende impulsar el uso de tecnologías simples destinadas a eliminar el uso del mercurio para la separación del oro de otros metales en la extracción minera informal, que ya se usan en muchos países y que incluso han demostrado ser más efectivas al permitir obtener más oro.
Las metas del tratado podrían incluir la reducción en 50 por ciento la demanda de mercurio.
En Bolivia se necesita impulsar formas de producción aurífera exentas del uso de mercurio. También se requiere evaluar el daño el mercurio en las poblaciones y áreas de producción de oro. Es urgente mitigar y prevenir los efectos del mercurio en la salud de la población.